Un editorial de The Economist, en su edición impresa más reciente, plantea que el presidente Javier Milei necesita articular la estabilización de precios con una dinámica de crecimiento más vigorosa y, al mismo tiempo, hacerse cargo de los efectos sociales de las reformas. Ubica este desafío en un momento en el que la popularidad del mandatario se ubica cerca de sus niveles más bajos, los salarios reales siguen por debajo de los registrados al inicio de su gestión y el número de empleos formales ha caído.
El texto señala, citando al editorial, que la Argentina requiere menos confrontación y más crecimiento sostenido para evitar que el experimento liberal emprendido por Milei se desgaste hacia el próximo año. En ese marco, el futuro político y económico del país dependerá de la capacidad para sostener el programa de estabilización y, al mismo tiempo, responder a las preocupaciones de trabajo e ingresos de la población.
The Economist recuerda que Milei asumió hace tres años prometiendo recortes profundos al gasto público, control de la inflación y liberalización de la economía. Aunque hubo quienes cuestionaron la viabilidad de ese plan, el diario afirma que el Presidente demostró que sus críticos se equivocaron.
En los datos que cita, la publicación señala que la inflación anual descendió desde un pico cercano al 161% registrado en el mes previo a la asunción hasta aproximadamente el 34% en julio. También indica que la economía parecía dirigirse a crecer por segundo año consecutivo, una situación poco frecuente en el país desde el auge de las materias primas a fines de la década de 2000.
Asimismo, la reducción de la inflación coincidió con una caída de la pobreza, pero advierte que la expansión de la actividad es lenta y desigual, que los salarios reales no alcanzan los niveles iniciales y que los empleos formales bajan. El editorial subraya que, pese a las dificultades, para una parte de la población la preocupación por el trabajo desplazó a la inflación como tema central.
El Gobierno se encuentra en una etapa distinta de la que enfrentó al inicio de la gestión. Si bien la meta de bajar la inflación sigue vigente, The Economist sostiene que ya es necesario avanzar en medidas que impulsen la actividad, el crédito y la inversión. El texto no cuestiona la política de mantener superávits fiscales ni la desaprobación de la emisión monetaria directa, que describe como pilares de la estrategia económica. También apoya la eliminación de normas que, a su juicio, limitan el desarrollo empresarial y el buen funcionamiento de los mercados.
El editorial propone que Milei use los avances contra la inflación para promover una expansión más rápida, reconociendo que esto podría implicar una desaceleración menos acelerada de los precios. “Es el momento de construir sobre los cimientos establecidos y enfocarse más en el crecimiento”, señala, aunque recalca que para lograrlo debe ampliarse el financiamiento para las empresas e impulsar la inversión.