Jonatan Cristaldo, figura destacada de las inferiores de Vélez en el siglo, hoy se encuentra sin club en la Primera División, tras haber cosechado títulos con Vélez, Palmeiras y Racing. En una charla con TyC Sports, el delantero ofreció un relato crudo de su vida personal, marcada por una depresión profunda y problemas con el alcohol, y describió un episodio extremo que casi termina en tragedia cuando contempló quitarse la vida.

La entrevista recorrió su trayectoria, que incluyó pasos por equipos como Metalist Kharkiv (Ucrania), Bologna (Italia) y Rayados de Monterrey (México), entre otros. En un tramo clave, Cristaldo relató que su terapeuta jugó un rol decisivo para evitar una determinación irreversible: en un momento de angustia, mientras manejaba por la Panamericana con la intención de atentar contra su propia vida, recibió una llamada que lo hizo detenerse y replantearse todo. Según el relato, si la llamada no hubiera llegado, habría actuado de forma fatal.

Respecto a si ya tenía decidido ejecutar la acción, dejó entrever que la decisión estaba tomada: el dolor era tan profundo que no veía salida y quería terminar con todo. La conversación lo llevó a reconocer la enorme importancia de la intervención de su terapeuta, a quien describió como un sostén en ese instante crítico.

En paralelo, Cristaldo habló de su relación con el alcohol: aseguró que dejó de beber y señaló que, durante mucho tiempo, no le agradaba la bebida. Contó que, hasta los 18 años, no probó alcohol y que, en su búsqueda por dormir y escapar de la ansiedad, recurría a la bebida y a otros recursos para afrontar la vida cotidiana. En sus palabras, el alcohol había funcionado como un escape; salir a bailar era una forma de convivir con la noche y, a la vez, de olvidar la soledad que sentía.

La etapa en Ucrania, donde definió su salida al Metalist, lo hizo afrontar por primera vez una depresión de fondo. Relató que llegó a acostarse tarde y a levantarse al mediodía, y que, en momentos de soledad, buscó compañía en la casa de amigos para no estar solo. Sinceró que no era feliz y que, incluso, lloraba en silencio; los altibajos emocionales se reflejaban en su rendimiento, ya que recuerda cómo en los primeros meses en ese club no lograba convertir goles, a pesar de momentos de intuición que le hacían vislumbrar que el cuerpo estaba afectado por su estado emocional.

Tras pasar por Palmeiras, Cruz Azul y Rayados de Monterrey, el delantero decidió regresar a la Argentina. Durante ese tramo de su carrera, admitió haber atravesado una etapa de vulnerabilidad que lo llevó a replantear su vida y su relación con el fútbol, con la salud mental y con la manera de afrontar las presiones propias de la profesión.