Comprar los mismos productos, y de la misma marca, el mismo día, no implica pagar lo mismo en cada rincón del país. No se trata de una percepción aislada de quien recorre los changos: es un fenómeno recurrente mes a mes, con una lógica propia que no depende exclusivamente de la inflación general de cada territorio.
La dispersión obedece, en buena parte, a la geografía: distancias largas entre sitios de producción y de consumo, sumadas a una población distribuida de forma desigual. Pero no es el único factor. Factores como el salario local, la escala de cada mercado, la carga impositiva provincial y municipal y la disponibilidad de mano de obra también inciden en por qué una misma canasta puede salir más cara en una provincia que en otra.
El estudio de la Universidad de San Andrés (Udesa), basado en datos de la Secretaría de Comercio, propone medir esa brecha con un método sencillo: se arma una canasta de productos y se compara su costo en cada provincia respecto del promedio nacional. El resultado presenta un ranking en el que ninguna jurisdicción paga exactamente lo mismo que la vecina, y donde la distancia entre extremos supera con creces los diez puntos porcentuales.
Entre los hallazgos, se observa un patrón geográfico claro. La Pampa se ubica como la provincia más cara, con precios 8,1% por encima del promedio nacional; la siguen Santa Cruz (7,4%), Chubut (7,1%) y Neuquén (6,4%). En el extremo opuesto, Chaco figura como la provincia más barata, con 4,5% por debajo del promedio, seguida por Corrientes (-4%) y Entre Ríos (-3,5%).
A nivel regional, el informe señala a la Patagonia como la zona más costosa, con una media de 6,6% por encima del promedio nacional, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aparece como la más económica, con 3,9% por debajo. La brecha entre ambas extremos regionales alcanza 10,5 puntos porcentuales, y la dispersión entre las nueve categorías evaluadas en agosto se ubicó en 8,1%.
Sin embargo, el análisis por provincias mata la lectura regional. Con una variación de -1,6% respecto del promedio nacional, CABA no figura entre las más baratas del país: está por detrás de Chaco, Corrientes y Entre Ríos, entre otras provincias con precios relativamente más bajos. Por ello, conviene mirar el fenómeno tanto por región como a nivel departamental para identificar dónde se ubica el piso de precios.
Para Damián Di Pace, analista económico y titular de Focus Market, el principal componente de precios más altos en la Patagonia es la logística. Las mayores distancias respecto de los centros de producción y distribución, sumadas a los costos de transporte, almacenamiento y energía, terminan trasladándose a los precios finales. A ello se suman otros factores estructurales, como costos laborales y la capacidad de abastecimiento, que también influyen en la ecuación de precios según la provincia.