En una presentación en Londres, responsables del Foro Económico Mundial (WEF) y de LinkedIn señalaron que el avance de la inteligencia artificial golpea con mayor intensidad a los empleos donde predomina la presencia femenina. El hallazgo surge de un informe anual sobre desigualdades de género en el ámbito laboral, que advierte sobre el riesgo de que la transformación tecnológica reconfigure la brecha que venía reduciéndose en las últimas dos décadas.

Saadia Zahidi, integrante del comité ejecutivo del WEF, destacó que existe un patrón claro: los puestos que se ven afectados por la IA son, principalmente, aquellos con alta concentración de mujeres. Explicó que se trata, sobre todo, de empleos administrativos calificados que durante años sostuvieron a muchas mujeres y, frente a estas tecnologías, atraviesan un proceso de cambio estructural.

Estos perfiles suelen incluir tareas repetitivas o estandarizadas, lo que los hace especialmente vulnerables a ser sustituidos o reorganizados mediante herramientas automatizadas.

La advertencia no es un hecho aislado. Forma parte de un patrón más amplio que también se observa en la estructura interna de las empresas que desarrollan IA. Según el informe, el sector de tecnología e inteligencia artificial presenta una desigualdad de género aún más marcada que la del promedio laboral, con menor representación femenina en las compañías dedicadas a IA en comparación con otros rubros, y esa brecha se manifiesta en todos los niveles jerárquicos.

Sue Duke, ejecutiva de LinkedIn, aportó una cifra concreta sobre uno de los frentes decisivos para el desarrollo de estas herramientas: “Las mujeres ocupan solo una de cada cinco posiciones en ingeniería de IA”.

La limitada presencia femenina en áreas científicas y en empleos emergentes vinculados a IA no es un dato menor: si no se corrige ese desequilibrio, las oportunidades económicas que genera esta tecnología podrían concentrarse principalmente en los hombres, dejando a las mujeres al margen de un sector con gran proyección de crecimiento.

Duke afirmó que revertir esta tendencia requiere una intervención temprana y sostenida por parte de gobiernos y empresas, que inviertan desde el inicio para incorporar a las mujeres a estas áreas de formación y funciones, y que continúen invirtiendo a lo largo de sus carreras.