Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, afirmó que “un niño que crece hoy nunca será más inteligente que la IA”, una observación que, en su visión, ilustra la magnitud del cambio tecnológico en curso. El empresario subrayó que todavía no se dimensiona la velocidad con la que la inteligencia artificial podría acelerar su propio desarrollo.
Las declaraciones las expresó durante la Reunión Ministerial sobre Innovación del G20, realizada en Carolina del Norte, en presencia del secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick. En su análisis, Altman señaló un límite estructural: nadie nacido en la era actual podrá superar la capacidad de la IA, lo que sitúa a la máquina en una posición de ventaja permanente y redefine la relación entre inteligencia humana y tecnológica.
Ese argumento resume el eje de su intervención en el encuentro del G20: la brecha entre las capacidades humanas y las de la IA no se cerrará; por el contrario, podría ampliarse con el tiempo. A su juicio, ese punto de partida exige repensar cómo se educa, se trabaja y se legisla, en un contexto en el que la máquina ya no acompaña el desarrollo intelectual humano, sino que lo excede desde el inicio.
La idea no apunta a una generación específica, ya que al referirse a “un niño que crece hoy” ubica el fenómeno en el presente inmediato, lo que, para Altman, refuerza la urgencia de que gobiernos e instituciones incorporen estas herramientas con rapidez.
Para reforzar su mensaje ante autoridades, Altman utilizó una analogía histórica: negar la IA hoy sería un error comparable al de negarse a adoptar la electricidad durante la era industrial. “Creo que sería aproximadamente una idea tan mala decir que no vamos a tener IA en nuestro país como lo fue decir que no íbamos a tener electricidad hace más de 100 años”, indicó.
La referencia a la electricidad apunta a una tecnología que, tras su adopción, dejó de percibirse como novedad para convertirse en infraestructura presente en todos los aspectos de la vida diaria. Con ese paralelismo, instó a los gobiernos presentes a no demorar la incorporación de la IA en sus políticas y economías nacionales.
Altman también esbozó cómo podría evolucionar la relación entre sociedad y IA en los años venideros: no se trata de un retroceso ni de una meseta, sino de una normalización total. “Mi predicción es que dentro de una década no estaremos hablando tanto de la IA como ahora, porque simplemente la esperaremos en todas partes”, afirmó.