Un operativo policial en la intersección de Rivadavia y Riobamba, en la Ciudad de Buenos Aires, buscaba retirar la mercadería de un vendedor ambulante que ofrecía frutillas. En medio de la intervención, irrumpió Horacio Pietragalla, diputado nacional, quien se acercó para cuestionar la forma en que se llevaba a cabo el procedimiento y se identificó como legislador.

Según las imágenes difundidas, Pietragalla advirtió que, si la policía detenía al vendedor, también deberían detenerlo a él. El registro visual difundido en redes sociales dejó en evidencia la tensión entre la seguridad de la vía pública y la protección de la subsistencia de quienes dependen de la venta informal para ganar el día.

El vendedor, una persona con discapacidad, ha visto cómo la mercadería quedaba en medio de la acción policial, lo que para quienes trabajan en la calle representa una pérdida inmediata de ingresos y de la posibilidad de continuar con su actividad diaria. Este episodio reavivó el debate sobre la política de control de la venta ambulante en la Ciudad, en un marco de discusiones sobre el equilibrio entre orden público y derechos de quienes viven de la economía informal.

La Ciudad mantiene operativos destinados a desocupar las veredas y a mantener despejado el espacio público, pero aún persisten interrogantes sobre el modo operativo y las consecuencias para las personas que trabajan en esa modalidad de subsistencia. En un contexto más amplio, el episodio apunta a una discusión sobre prioridades de la gestión porteña: por un lado, la necesidad de ordenar la vía pública y, por otro, la realidad cotidiana de vecinos y trabajadoras y trabajadores informales que dependen de esa actividad para sobrevivir.