Apple sorprendió al presentar un MacBook Pro con pantalla táctil, una función que su cofundador Steve Jobs había rechazado de forma categórica años atrás. Con este anuncio, la empresa confirmó un giro que cierra dieciséis años de respuesta negativa a esa interacción en sus notebooks.
En octubre de 2010, durante el evento Back to the Mac, Jobs explicó por qué Apple descartaba tocar pantallas en direcciones verticales. Según sus palabras, las pruebas de usuario mostraban que la experiencia no funcionaba. Desde entonces, la compañía mantuvo una brecha entre el iPad, pensado para el tacto, y el Mac, diseñado para teclado y trackpad. En 2016, Apple incorporó la Touch Bar en algunos modelos, pero no extendió esa función a la pantalla principal.
El actual rediseño llega con modelos de 14 y 16 pulgadas que integran una pantalla OLED y procesadores M5 Pro y M5 Max. Las ventas comenzarían el 6 de noviembre, según estimaciones previas al anuncio. El cambio también incluye una muesca más pequeña tipo Dynamic Island y una bisagra reforzada para evitar que la pantalla se mueva al tocar. La pantalla OLED promete brillos más intensos, colores más saturados y negros más profundos.
Con la pantalla táctil, los usuarios podrán hacer zoom sobre imágenes, avanzar diapositivas en presentaciones e interactuar de forma directa con ciertas apps creativas. Apple aclara que el tacto no reemplaza al teclado ni al trackpad, sino que funciona como complemento para usos puntuales.
Ternus afirmó que la Mac sigue siendo, ante todo, un dispositivo de entrada indirecta, y que el tacto resulta útil solo en contextos específicos. La compañía atribuye la incorporación de esta función a mejoras en la tecnología de la pantalla, el diseño del hardware y la integración del software.
En el frente de software, las primeras versiones de macOS 27 incluyen gestos para deslizar para actualizar, soporte táctil en Sidecar, controles más grandes pensados para el dedo y menús que se despliegan alrededor del punto de contacto. Se especifica que estos elementos funcionarían en conjunto con un sistema que optimiza la interacción entre hardware y software, más allá de la experiencia de uso tradicional.



