El episodio ocurrió una tarde de lunes, cuando un periodista preguntó en una conferencia en el Salón Oval sobre la posibilidad de revisar la postura de Estados Unidos respecto de las Islas Malvinas. En cuestión de minutos, el equipo de Santiago Caputo, conocido por seguir de cerca la política estadounidense y con un algoritmo de X para este tipo de situaciones, recibió la información y empezó a compartirla en sus chats internos.
Esa misma ventana temporal fue determinante para empezar a gestar una cadena nacional. Poco antes de que Milei ingresara al Salón Eva Perón para reunirse con sus ministros, ya había una señal de que el tema Malvinas tendría un lugar clave. En una breve entrevista radial, el Presidente insinuó que la cuestión había generado un giro muy fuerte para los argentinos. Más tarde, y con el consentimiento del asesor presidencial, se decidió aprovechar ese repentino impulso político para adelantar la estrategia comunicacional.
Milei llevaba tiempo evaluando la idea de emitir una cadena nacional. Según una fuente de la Casa Rosada, el episodio con Trump ofreció el timing propicio para llevar a la práctica tanto el discurso como las medidas, sin que todo hubiera surgido de la nada. Entre martes y jueves, el equipo trabajó para delinear el marco normativo de los decretos que serían anunciados el viernes y del propio discurso, procurando antes cerrar un encuentro bilateral entre Milei y José Antonio Kast en Chile.
A su vez, meses atrás la Secretaría de Inteligencia (SIDE) había detectado que el proyecto petrolero Sea Lion había dejado de ser una expectativa para convertirse en una operación en marcha. Identificaron la ubicación de buques y zonas de extracción mediante imágenes satelitales aportadas por INVAP, con proyecciones de rentabilidad elevadas. También observaron avances logísticos en Puerto Argentino y la planificación de la perforación de los primeros 11 pozos para principios de 2027. La ventana de oportunidad para no actuar era estrecha.
El Gobierno mantuvo el anuncio con un grado de hermetismo poco habitual. Solo comparable, dijeron algunas fuentes, con la salida del cepo cambiario para personas ocurrida el año anterior. A diferencia de esa ocasión, esta vez la cadena nacional se comunicó con dos días de anticipación y, pese a la publicidad, se aportaron pocos detalles. La Rosada mostró coordinación y alineamiento interno, una señal de estabilidad frente a múltiples tensiones.
“Yo no sabía qué iba a decir Javier cuando encendieran las cámaras”, afirmó quien estuvo presente en esa reunión del jueves por la tarde en el Salón Blanco. En esa misma línea, la fuente dejó entrever que la operación buscó dejar claro un frente unido, sin fisuras, frente a un contexto de muchos apoyos y críticas dentro del oficialismo.