El Ejecutivo de Milei anunció la revocación de una operatoria que favorecía a las pequeñas y medianas empresas que buscan financiación a través de cheques gestionados por Alyc (sociedad de bolsa). Según la nueva postura, esas entidades ya no podrán depositar esos instrumentos en sus cuentas bursátiles, lo que elimina la posibilidad de eludir el pago del impuesto al débito y al crédito.

La CNV había establecido, mediante la resolución general 1.166, que la transferencia sería la única modalidad habilitada para la recepción y entrega de fondos entre clientes. La norma buscaba garantizar la disponibilidad inmediata de fondos, reducir rechazos vinculados al uso de cheques y fortalecer los mecanismos de control para prevenir conductas indebidas.

La decisión se tomó ante la caída abrupta en la recaudación del impuesto al cheque, que se aplica al débito y al crédito en cuentas corrientes, con tasas del 0,6% para cada operación. Este tributo nació en 2001 bajo la gestión de Domingo Cavallo, en una situación de emergencia, y, aunque se declaró de duración temporal por 90 días, permanece vigente hace 26 años, convirtiéndose en uno de los gravámenes más controvertidos de la política fiscal nacional.

La CNV fundamentó su postura en la transparencia y trazabilidad de las operaciones, pero detrás de la medida está la preocupación por el impacto negativo en los ingresos mensuales de ARCA, la agencia encargada de la recaudación y control aduanero.

En agosto pasado, la recaudación por débitos y créditos cayó un 9% en términos reales, mientras la actividad económica mostraba un aumento cercano al 2%, según explicó Salvador Vitelli, economista de Romano Group. Dado que la operatoria se había generalizado, la reducción de ingresos fiscales podría haberse acentuado mes a mes si se mantenía vigente.

La operatoria que permitía usar el cheque como medio de pago a través de Alyc se dictó el 13 de mayo. Poco después se estableció un tope de dos cheques por día y por cliente, y, finalmente, se eliminó por completo esa posibilidad.

En la práctica, las pymes volverán a depositar cheques en cuentas bancarias y, por ende, quedarán sujetas al gravamen del impuesto al cheque.

La decisión desató críticas en redes y entre los actores vinculados al ecosistema de Alycs, aunque no se registraron pronunciamientos oficiales al respecto. Un usuario en la red X afirmó que la medida es otra señal de dificultad para las pymes del sector manufacturero: no solo se les quita un medio de pago, sino que se les impone pagar el impuesto al cheque para todas las operatorias, encareciendo las transacciones en un contexto de tensiones financieras. Por el momento, las Alycs líderes del mercado no emitieron comunicaciones formales al respecto.