Lunes por la tarde, durante una conferencia en el Salón Oval, un periodista consultó a Donald Trump por la posibilidad de revisar la postura de Estados Unidos sobre la soberanía de las Islas Malvinas. La declaración corrió rápido y fue advertida por el entorno de Santiago Caputo, quien lidera uno de los grupos más atentos a la política estadounidense dentro del oficialismo y cuenta con un algoritmo de X hecho a medida para captarlas. En cuestión de minutos, varios integrantes del sector enviaron el mismo mensaje a su chat de WhatsApp, provocando una reacción rápida.

La idea de aprovechar ese pulso informativo para lanzar una cadena nacional se cocinó en ese intervalo, y avanzó hasta la reunión de Gabinete convocada por Milei. Pocos minutos antes de que el Presidente ingresara al Salón Eva Perón para reunirse con sus ministros, dejó entrever en una breve entrevista radial que Malvinas ocuparía un lugar central en la agenda. “Ayer ocurrió algo relevante para la causa más importante que tenemos los argentinos”, afirmó. Poco después, y con el visto bueno de su asesor, Milei se decidió a capitalizar la oleada generada por la señal de Trump.

Ya hace tiempo que Milei venía considerando la posibilidad de una cadena nacional. Según una fuente de la Casa Rosada, el episodio con Trump encajó en un timing ya previsto, sin que se consumara de cero; lo que se hizo entre martes y jueves fue afinar el marco normativo de los decretos que debían salir el viernes y delinear el discurso. También se buscó coordinar una bilateral previa con José Antonio Kast en Chile antes de comunicar.

Meses atrás, la Secretaría de Inteligencia detectó que el proyecto Sea Lion había dejado de ser una expectativa para transformarse en una operación en curso, con ubicación de buques y puntos de extracción identificados mediante imágenes captadas por satélites de INVAP, y con previsión de generar ganancias significativas en la zona. Se constató el inicio de obras logísticas en Puerto Argentino y la perforación de los primeros 11 pozos estaba prevista para principios de 2027. La ventana para no actuar era limitada.

La operación estuvo rodeada de un alto nivel de hermetismo, comparable únicamente con la salida del cepo cambiario para personas de abril del año pasado. A diferencia de aquella, en esta oportunidad se anunció la cadena nacional con dos días de anticipación y, pese a las condiciones internas, la Casa Rosada mostró coordinación y alineamiento prácticamente sin fisuras. Una de las personas presentes en el Salón Blanco ese jueves por la tarde resumió la situación: no tenía claro qué diría Milei cuando se encendiera la cámara. La experiencia, dicen, evidenció una práctica de gestión comunicacional focalizada en presentar un frente unido ante un tema sensible.