El Ejecutivo de Javier Milei anunció medidas sancionatorias contra las empresas petroleras que operan en Malvinas y adelantó la construcción de una base naval en Tierra del Fuego como parte de una visión estratégica que vincula la disputa de soberanía con el Atlántico Sur, la Antártida y la explotación de hidrocarburos. Este planteamiento, según el exvicepresidente Carlos Ruckauf, podría tomar otra dimensión si se tiene en cuenta la relación entre Milei y el expresidente Donald Trump y el papel que EE.UU. desempeña respecto del Reino Unido.

En diálogo con Infobae en Vivo, Ruckauf analizó el efecto potencial de estas medidas sobre el proyecto Sea Lion, que años atrás la empresa habría planteado para iniciar explotación en 2028. El exfuncionario respaldó la orientación del mandatario y afirmó que presentó el tema de forma pacífica, destacando que, a su criterio, Milei trató la cuestión con seriedad y una perspectiva de estado.

Además, resaltó que el enfoque no se limita al archipiélago Malvinas, sino que integra también al Atlántico Sur y a la Antártida argentina, lo que, en su lectura, acentúa la dimensión político-territorial y la relevancia económica de la actividad hidrocarburífera para la Argentina.

Ruckauf remarcó antecedentes de la presencia argentina en la Antártida y recordó la labor de las Fuerzas Armadas en esa región, donde, según afirmó, las condiciones extremas pueden resultar desafiantes.

Sobre la “alianza” con EE.UU., el exfuncionario subrayó un papel central del país en el tema Malvinas. Recordó que durante la guerra de 1982 Estados Unidos declaró neutralidad, aunque, sostuvo, brindó apoyo estratégico y tecnológico al Reino Unido. Mencionó, además, a Alexander Haig, quien en ese momento buscó proponer fórmulas para las islas.

También aludió a documentos del Pentágono que, según afirmó, dan cuenta de dudas sobre la relación entre EE.UU., Europa y el Reino Unido, señalando que esas tensiones no habrían empezado con la era Trump. En ese marco, comentó una filtración reportada por Reuters en abril, que reflejaría la desconfianza de la estructura militar estadounidense hacia Gran Bretaña.

En el plano económico, Ruckauf destacó las sanciones a las petroleras que operan en Malvinas y señaló que empresas de servicios vinculadas a Houston respaldaron el decreto de Milei y comunicaron que no participarán del proyecto Sea Lion. En su lectura, esa decisión de las firmas representa un respaldo práctico a la estrategia gubernamental.