La Bombonera volvió a vibrar con un clima estrictamente copero de cara a la ida de los cuartos de final ante San Pablo. El equipo de Rodolfo Arruabarrena logró tomar la delantera en la serie al imponerse 1-0 y ahora deberá defender ese resultado en la revancha, pautada para la próxima semana en el Morumbí. En la previa y durante el partido, la hinchada se hizo escuchar, destacando a varios protagonistas.

Entre las novedades, se destacó Facundo Jagger Herrera, el joven defensor central de 20 años que ha ganado protagonismo en el tramo final de la temporada. Con su apodo que alude al parecido con Mick Jagger, el jugador venía ganándose elogios desde las inferiores y, tras seis encuentros consecutivos en el primer equipo, se convirtió en titular de una serie tan decisiva. Su debut en la Primera de Boca fue como ingreso ante Recoleta, por la Copa Sudamericana, y desde entonces ha mostrado continuidad tras la ausencia de Ayrton Costa. Esa continuidad lo convirtió en una pieza clave para Arruabarrena en un cruce con un histórico rival brasileño. Desde el anuncio de su nombre en el estadio, recibió cánticos y, a lo largo de la noche, varias ovaciones lo acompañaron.

El técnico dejó clara la reconocimiento al zaguero: “Lo pusimos, aprovechó, sigue mejorando, demuestra la entereza que tiene que tener un central de Boca, gana duelos y aprovecha oportunidades, sabe que no debe quedarse ahí y debe seguir aprendiendo.” Añadió un llamado a la prensa para evitar convertir el elogio en un único foco, destacando su proyección.

La escena no fue igual de amable para Jonathan Calleri. El delantero, que dejó Boca tras dos títulos entre 2014 y 2015 (campeonato y Copa Argentina), recibió un recibimiento mixto en la entrada en calor y fue silbado cuando se exhibió su apellido. En el tramo final, al ser reemplazado, los abucheos se intensificaron. En la intervención pospartido, Calleri no esquivó la comparación con su paso por el club y dejó en claro que hoy representa a otra institución, expresando su orgullo por jugar en la Bombonera y asegurando que buscarán darle vuelta al marcador en la revancha.

Además, el reencuentro dejó otra nota no menor: Calleri fue amonestado por un intercambio cordial con Tomás Belmonte durante la segunda pausa de hidratación y confirmó su ausencia para la revancha en Morumbí. Boca deberá sostener la diferencia y gestionar el retorno en tierras paulista para intentar avanzar a las semifinales.