Una duda recurrente en redes sociales gira en torno a si los imanes de recuerdo adheridos a la puerta de la heladera podrían subir el gasto energético, afectar su funcionamiento o dañar los alimentos. La Organización de Consumidores y Usuarios de España (OCU) salió al cruce de esa afirmación y sostuvo que estos imanes no tienen capacidad para cambiar el consumo eléctrico del aparato.

Según la entidad, los imanes decorativos que suelen colocarse en la puerta generan un campo magnético muy limitado, sin la fuerza necesaria para modificar el paso de la electricidad ni la actividad del compresor. Aunque las corrientes eléctricas pueden interactuar con campos magnéticos, esa interacción no implica que cualquier imán cercano vaya a intervenir en el circuito de un electrodoméstico.

La OCU también aclaró que una puerta con imanes o notas magnéticas no exige más trabajo al equipo. El magnetismo de esos objetos no alcanza la intensidad para interferir en el funcionamiento interno de la heladera. Por ello, no hay evidencia de que los imanes adheridos al exterior afecten la conservación de los alimentos; la atención debe centrarse en la temperatura de almacenamiento.

El principal factor que sí impacta en la conservación de carnes, lácteos, frutas, verduras y otros productos dependientes del frío es mantener la puerta cerrada por períodos prolongados. Abrirla permite la entrada de aire caliente, obliga al equipo a recuperar la temperatura y puede comprometer la preservación.

Un dato clave para comparar eficiencia y consumo es la etiqueta energética, que clasifica los modelos entre A (los más eficientes) y G (los de mayor consumo) y ofrece, además, una estimación del gasto anual. Esta etiqueta facilita la comparación entre productos y ayuda a decidir si conviene reemplazar un equipo viejo.

Otros elementos que pueden modificar el gasto eléctrico son la cantidad de alimentos almacenados y el nivel de frío seleccionado; ninguno de estos factores está relacionado con los imanes en la puerta. También influye la ubicación del refrigerador respecto de fuentes de calor: estar cerca de un horno, una cocina, un radiador o la exposición al sol obliga a que el motor trabaje más para mantener la temperatura.

Del mismo modo, conviene dejar espacio para la circulación de aire alrededor del aparato; una ventilación adecuada facilita la expulsión del calor. Si esa zona se obstruye o el ambiente es muy cálido, el rendimiento opacado puede generar un consumo mayor.

La OCU concluye recordando la relevancia de la etiqueta de eficiencia y de prácticas básicas de uso para evaluar el gasto energético real, sin atribuirlo a imanes decorativos adheridos a la superficie exterior.