La privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) avanza hacia una etapa decisiva, con dos consorcios que presentaron ofertas técnicas para hacerse con el control del 90% de las acciones en poder del Estado nacional. De los 17 grupos que iniciaron el proceso, solo quedaron dos propuestas: una conformada por Rowing, Transclor, Arcos Saneamento e Participações y PHX, y otra liderada por Roggio ROAS S.A.U., vehículo del Grupo Roggio.

AySA presta servicios de agua potable y saneamiento a 3,8 millones de usuarios en la Ciudad de Buenos Aires y en 26 municipios del conurbano bonaerense. El 10% del capital de la empresa permanecerá bajo un esquema de propiedad participada por los trabajadores.

El proceso continúa sin un ganador definido. La comisión evaluadora debe inspeccionar la documentación legal, técnica, financiera y económica de las dos ofertas. Quienes superen esa fase pasarán a la apertura de las ofertas económicas, donde el factor determinante será el precio en dólares por el paquete accionario.

El contrato previsto tiene una duración de 30 años, con la posibilidad de extenderlo por otros 10. El pliego establece inversiones iniciales por aproximadamente 2.000 millones de dólares en los primeros cinco años, además de compromisos en cobertura, calidad y mantenimiento de la red.

El bloque que permanece en la contienda está encabezado por Roggio ROAS S.A.U., una sociedad del Grupo Roggio creada especialmente para inversiones en agua y saneamiento. El conjunto incluye, además, a Benito Roggio e Hijos, Aguas del Plata Participaciones, Hidrosan Capital y Central Buen Ayre.

Benito Roggio e Hijos es la empresa constructora histórica del grupo; Aguas del Plata Participaciones se formó recientemente para canalizar la estrategia en el negocio hídrico, y Central Buen Ayre opera una planta de generación eléctrica basada en biogás proveniente del relleno sanitario Norte III, en el conurbano.

La oferta de Roggio ROAS se apoya, entre otros activos, en Aguas Cordobesas, que actualmente opera el servicio de agua en Córdoba, y en Hidrosan Capital, vinculada a Aguas de Corrientes de la familia Chamas, para ampliar experiencia en saneamiento. El Grupo Roggio también tiene presencia en otros servicios urbanos: Emova Movilidad gestiona la red de subtes y premetro en la ciudad, y Metrovías opera el ferrocarril Urquiza.

En cuanto a la asesoría técnica, figuran Mekorot (Israel) y Marubeni (Japón). Aunque la composición formal del consorcio licitatorio está centrada en empresas argentinas, estas firmas aportan apoyo en distintas áreas.

Entre los antecedentes relevantes del grupo figura la vinculación de Aldo Roggio con la causa Cuadernos: en 2018, se declaró imputado colaborador y señaló que Metrovías habría efectuado pagos en efectivo a un ex secretario de Transporte, en un contexto judicial que suele dejar huellas en los perfiles de las empresas que participan de grandes licitaciones.

En paralelo, el otro consorcio en competencia mantiene su identidad como alternativa para la gestión de AySA, sin mayores detalles adicionales sobre su composición en el marco de este informe.