Bitcoin, la criptomoneda más reconocida, nació en 2008 a partir de un código asociado al seudónimo Satoshi Nakamoto, impulsada por una visión libertaria que buscaba desafiar las estructuras monetarias y financieras tradicionales tras la crisis global. Su protocolo se apoya en la criptografía para garantizar un sistema descentralizado, lo que implica que no está sometido a la regulación de una autoridad central y, a la vez, contribuye a su marcada volatilidad.

Aun con el crecimiento y la relevancia de Bitcoin y de otros activos de gran peso como Ethereum, organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mantienen reservas sobre las ventajas y la sostenibilidad de este tipo de criptomonedas.

En el plano político, la victoria de Donald Trump en las elecciones generó un impulso positivo para las criptomonedas. A finales de 2024, Bitcoin alcanzó un máximo histórico por encima de los 107.000 dólares por unidad, impulso que se atribuyó a la idea de crear una reserva estratégica de la criptodivisa en Estados Unidos.

La atención hacia las divisas digitales se mantiene alta para este año, con posibles efectos sobre su cotización a partir de decisiones del gobierno de Estados Unidos y del avance de nuevas tecnologías de inteligencia artificial. Tras la llegada del modelo chino DeepSeek, la cotización de BTC y del resto de las criptomonedas experimentó caídas en gran parte de los mercados bursátiles.

En el momento reportado, el valor de Bitcoin es de 76.562,19 dólares a las 14:00 horas (UTC). El activo mostró un alza del 1,21% en el último día y no registró variación en la última hora (0,0%). Por su capitalización, la criptomoneda lidera el ranking entre las más negociadas.

En marzo del año anterior, Bitcoin tocó un nuevo máximo histórico, superando niveles previos y acercándose a los 73.000 dólares, en medio de un flujo de inversiones sin precedentes hacia las criptomonedas, un hito para el sector financiero digital.

Este repunte se produce en un contexto de ingreso de capital significativo al ecosistema cripto, lo que refleja mayor interés y confianza de los inversores. Según Bloomberg, la subida beneficia no solo a Bitcoin, sino al conjunto del mercado, aportando mayor estabilidad y visibilidad.

Los analistas señalan que este movimiento responde a varios factores: adopción institucional de las criptomonedas, búsqueda de alternativas de inversión ante la incertidumbre económica global y la innovación continua en la tecnología de blockchain.