Ferrari encara una etapa decisiva en la temporada 2026 de Fórmula 1, con problemas operativos y un enfrentamiento público entre sus dos pilotos que se agudizó tras el incidente en la curva 1 del Gran Premio de Italia. A este panorama se suma la presión interna por definir si el jefe del equipo, Fred Vasseur, debe fortalecer su autoridad o si quedará expuesto tras el revés en Monza. El planteo se agrava ante la presencia de la afición tifosi, que viò festejar a Kimi Antonelli a bordo de un Mercedes, alimentando interrogantes sobre las decisiones estratégicas.
Un informe de The Race señala que, en el paddock, crecen las dudas sobre la gestión de Vasseur, desde la convivencia entre Leclerc y Hamilton hasta la dirección técnica para un reglamento centrado en el rendimiento del motor y con limitaciones energéticas. En este marco, Hamilton fue quien alzó la voz con mayor claridad tras la carrera italiana.
En la Q2 del GP de Italia, el británico criticó la falta de cooperación desde el lado de Leclerc, un factor que, para él, casi lo dejó fuera del top 10. También hubo choques de criterio sobre la responsabilidad en el incidente de la primera curva durante la carrera. “Yo siempre he corrido limpio y he dejado espacio; no creo que deban preocuparse por mi comportamiento”, indicó el múltiple campeón para cerrar la jornada.
Asimismo, Hamilton defendió su trayectoria dentro de la escudería desde su llegada, destacando que ha intentado mantener el margen necesario y evitar poner al equipo en riesgo. “Tienen que hablar con Fred sobre la otra parte”, afirmó, dejando entrever que la conversación sobre la gestión debe darse fuera de la pista para aclarar la postura de cada piloto. Este cruce de miradas contrasta con la dinámica que Ferrari había mantenido entre Leclerc y Carlos Sainz.
El ascenso de Hamilton en 2026 ha instaurado una dinámica parecida a la de finales de la década de 1980, cuando Alain Prost y Nigel Mansell disputaban el control interno para que la estructura trabajara en función de sus aspiraciones. Por su parte, Leclerc cerró 2025 con la sensación de haber gestionado mejor la comparación interna; sin embargo, este año el regreso de Hamilton dio al piloto británico mayor influencia sobre el desarrollo del monoplaza y una sintonía más sólida con el equipo.
Leclerc rechazó de forma pública cualquier polarización con Hamilton y dijo no saber quién impulsa ese relato. Aun así, las últimas dos carreras, Monza y Zandvoort, evidenciaron las dificultades de Ferrari para gestionar a dos pilotos que ruedan en paralelo y en las que uno de ellos debe ceder para favorecer al otro. En esas situaciones, quien parecía estar en necesidad de apoyo era Hamilton, y la cooperación no apareció. En este contexto, crece la especulación sobre si la falta de intervención de la dirección podría estar alimentando un temor interno a favorecer abiertamente a uno de los dos pilotos.
Vasseur intentó justificar su postura tras Monza recurriendo a comparaciones con otros enfoques dentro de la industria, según fuentes cercanas a The Race, aunque sin aclarar completamente su eje estratégico.