Apple está listo para finalmente mostrar su primer teléfono plegable durante el Apple Event programado para el 9 de septiembre, en paralelo con la llegada de los iPhone 18 Pro y Pro Max. Tras años de rumores, la firma busca diferenciarse en este segmento con un diseño propio, aunque persisten incógnitas sobre el nombre definitivo, el precio y la disponibilidad.
El rumor dominante apunta a que el dispositivo podría llevar el apellido iPhone Ultra, etiqueta que Apple reserva para sus modelos más premium. Esta versión es respaldada por Digital Chat Station, aunque otras fuentes mencionan la posibilidad de que se llame iPhone Fold, manteniendo la nomenclatura habitual del sector.
Según Nikkei, el cuello de botella en la producción estaría ligado a los rigurosos estándares de calidad que exige Apple para este plegable, superiores a los de la competencia. La compañía solicita más ciclos de plegado, pruebas más extremas y una planitud de pantalla más exigente que la de otros fabricantes.
Con el objetivo de garantizar fabricación a gran escala, Apple sumó en agosto una ronda adicional de verificación en sus plantas, lo que retrasó semanas el inicio de la producción comercial. En el pasado, la firma ha manejado escasez de stock anunciando el producto y posponiendo su venta, o implementando un lanzamiento escalonado por países, priorizando mercados como Estados Unidos, Reino Unido y Australia.
Algunas filtraciones sugieren que en septiembre de 2026 podría arribar primero la versión iPhone 18 Pro y Pro Max, reservándose el plegable para diciembre, en un esquema similar al del iPhone 8 y el X.
En cuanto al formato, el equipo seguiría un diseño tipo libro: al estar cerrado, sería compacto, con un tamaño cercano al del iPhone 13 Mini. La pantalla externa sería un panel OLED LTPO de entre 5,3 y 5,49 pulgadas con 120 Hz; la pantalla interna, fabricada por Samsung, alcanzaría las 7,8 pulgadas.
Uno de los principales retos de los plegables es reducir la arruga central. Según ET News, citando la cadena de suministro de Apple, la empresa priorizó eliminar el pliegue “a toda costa”. Para lograrlo, habría incorporado una placa metálica más resistente bajo la pantalla, una bisagra de metal líquido (Liquidmetal) con una cavidad en forma de lágrima, cristal UTG (Ultra Thin Glass) y un panel con sensores táctiles que contribuye a disminuir el espesor de la lámina.
En el apartado fotográfico trasero figurarían dos sensores de 48 megapíxeles (principal y ultra gran angular), sin teleobjetivo por limitaciones de espacio. El dispositivo también sumaría dos cámaras frontales, una en la cara externa y otra en la interna.
Mark Gurman señaló que quienes evaluaron el equipo destacaron la ausencia de teleobjetivo como principal debilidad, algo que también se observa en el Galaxy Z Fold8 de Samsung.
En lo relativo a biometría, las versiones coinciden en que el diseño ultrafino no dejaría espacio para el sensor TrueDepth.