El Nokia 1100 llegó al mercado en 2003, en una etapa en la que la telefonía móvil se expandía por América Latina, Asia y África. Fue concebido como un equipo accesible, resistente y sencillo de usar, sin las funciones de los teléfonos actuales. Su carcasa de goma antideslizante y el teclado protegido por una funda de silicona lo hacían confiable para uso intensivo, incluso en condiciones adversas.

La batería extraíble de ion de litio tenía 850 mAh y ofrecía hasta 400 horas en espera y unas 4,5 horas de conversación. Con un uso moderado, una sola carga podía durar más de una semana, un rendimiento difícil de igualar entre los smartphones modernos. Este bajo consumo se debía a su pantalla monocromática y a un sistema operativo básico que no demandaba muchos recursos.

A diferencia de los modelos actuales, el 1100 se conectaba exclusivamente mediante redes 2G, sin navegación por la web ni sincronización con servicios en la nube. Sus funciones se limitaban a hacer llamadas, enviar mensajes de texto, configurar alarmas, usar la linterna, la calculadora y jugar Snake II (viborita o culebrita). Este videojuego se convirtió en un símbolo de la época y, en distintas versiones, todavía aparece en otras plataformas digitales.

A pesar de la ausencia de Internet, el teléfono logró una escala de ventas histórica. En 2005, Nokia alcanzó la unidad número mil millones vendida en total, y fue un 1100 el modelo que figuró entre ellas, adquirido en Nigeria. Su sucesor directo, el Nokia 1110, alcanzó 248 millones de unidades, consolidando la fórmula de simplicidad, robustez y autonomía que caracterizó a la serie.

La producción del 1100 cesó en 2010, pero hoy continúa presente en plataformas de compra y subastas en línea. En 2026, eBay figura entre los sitios más destacados para encontrar modelos en diversos colores y condiciones, con ofertas que reflejan su estatus de objeto de colección y de referencia histórica en la historia de la telefonía móvil.