En una nueva sesión del proceso por la muerte de Federico Martín Aramburu, surgió un testimonio que podría influir en la línea defensiva de uno de los acusados. Se trata de Sébastien L., camarero del bar Mabillon, quien afirmó haber presenciado el comienzo de la pelea que terminó con la vida del ex rugbier, integrante del equipo que obtuvo el bronce en el Mundial de Francia 2007.
Según el relato del empleado, Loïk Le Priol, ex soldado y principal imputado, y su acompañante Romain Bouvier eran clientes habituales del local. Cerca de las cinco de la madrugada del 19 de marzo de 2022, se cruzaron con Aramburu y Shaun Hegarty, socio del ex jugador. Le Priol y Bouvier habrían desencadenado un enfrentamiento con Aramburu y su acompañante, que terminó involucrando a activistas de extrema derecha.
El equipo de trabajo del bar intervino para separar a las partes. El camarero afirmó que sostuvo a Aramburu y lo alejó de Le Priol mientras el enfrentamiento ocurría, y describió a Aramburu claramente agitado y recibiendo múltiples golpes. Tras el episodio, Aramburu y Hegarty habrían dejado el lugar tomados de la mano por el Boulevard Saint-Germain; Le Priol, Bouvier y Lyson R., entonces pareja de Le Priol, continuaron en la terraza de la brasserie.
La declaración, publicada por Le Parisien, indica que Le Priol estaba alterado y habría proferido una amenaza. Durante el interrogatorio del jurado, el testigo sostuvo haber entendido que el acusado expresaba la intención de matar a la víctima. Aseguró haber entendido el sentido de la frase, aunque explicó que no reaccionó en el momento por la hora nocturna, la tensión y el estado de ebriedad de Le Priol.
Pocos minutos después, se escucharon disparos en la zona y Aramburu cayó herido de muerte. El testigo recordó que la frase quedó grabada en su memoria porque, posteriormente, se produjo la muerte.
La defensa cuestionó la posibilidad de que esa declaración haya surgido más de un año después, atribuyéndola a la intensa cobertura mediática. Sébastien L. negó haber estado informado sobre el caso y explicó que no habló antes por haber pasado la noche trabajando y por el cansancio posterior. Uno de los abogados de Le Priol preguntó si, con la certeza de haber visto al acusado, podría haber actuado de otra manera.