El exministro de Economía Martín Guzmán y el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, su mentor académico, redactaron un artículo para Project Syndicate en el que plantean tres líneas para “rediseñar” al Fondo Monetario Internacional. Entre los ejes propuestos figura revisar los criterios de condicionalidad, ampliar la mirada más allá de un único escenario base al incorporar contingencias y cuidar la preservación de la democracia; y asegurar que los programas cuenten con un respaldo político que vaya más allá del gobierno que los firma.
Este domingo, en una entrevista radial con Splendid, Guzmán valoró la decisión del presidente Milei de poner la lucha contra la inflación como prioridad de la política macro. Señaló que ordenar las cuentas públicas en diciembre de 2023 era necesario para poder reducir la inflación, y recordó que renunció al Ministerio de Economía el 2 de julio de 2022, en momentos en que la vicepresidenta Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada. A la hora de los datos, también se mencionó que la inflación de junio había sido del 5,3%, con una tasa anualizada cercana al 86%.
Sin embargo, reconoció que, aunque la inflación se moderó de forma significativa, la manera de abordarla generó desequilibrios en la actividad productiva. Guzmán describió una caída notable de la actividad urbana y señaló que el crecimiento económico está impulsado por sectores como la agroindustria, la minería, la energía y ciertos segmentos financieros, pero eso no se traduce en creación de empleos. Citó además la caída reciente de la industria y la construcción en julio y advirtió que eso afecta la sostenibilidad del esquema económico y fiscal, pues una menor actividad reduce la recaudación y complica mantener un superávit.
El exministro subrayó que la caída de los ingresos de la gente y unas tasas de interés elevadas acercaron a niveles récord la morosidad. “Se celebra la reducción de la inflación, pero la situación de ingresos es muy complicada”, afirmó, recordando la expectativa de Milei de un boom de consumo y actividad. Según Guzmán, para que aumente el consumo hace falta o bien mayor ingreso de la gente o mayor disponibilidad de crédito; la inversión privada debería crecer, pero resulta incierta si no hay ventas en áreas urbanas.
Además, describió lo que él percibe como una trampa: invertir más en energía podría no traducirse en un incremento inmediato de empleo o salario, ni es probable que aumente el crédito en un contexto de morosidad histórica. Aunque admitió que la economía empezó a tomar otros rumbos, el tramo final de la entrevista no cerró con una conclusión definitiva.