Franco Colapinto dejó una actuación notable en Monza, cerrando en noveno lugar. El argentino había arrancado con buen paso y, tras el relanzamiento provocado por la bandera roja tras el choque de Charles Leclerc, llegó a situarse tercero. Un desliz en Lesmo lo hizo perder 12 puestos de golpe, pero el A526 mostró fortaleza y el piloto logró recuperarse para sumar dos puntos.

Con el paso de las vueltas, Colapinto fue superando rivales de alto nivel: dejó atrás a Carlos Sainz y Esteban Ocon, y en la vuelta 28 llevó a cabo un doble adelantamiento frente a Oliver Bearman y Gabriel Bortoleto. Ya en territorio de puntos, acortó diferencias y, tras superar a Yuki Tsunoda, terminó la prueba en novena posición, asegurando una cosecha de dos puntos.

En relación al rendimiento general de Alpine frente a la muestra de punta, la evaluación fue similar a la de muchas temporadas anteriores: el monoplaza A526 mostró ritmo para disputar posiciones relevantes, pero no logró sostenerse ante equipos como Mercedes, Red Bull, McLaren y Ferrari. En la clasificación de la carrera, Colapinto terminó por delante apenas del Racing Bulls de Arvid Lindblad (8º), y no pudo generar una acción de combate efectiva con su propio equipo.

Durante la prueba, la Dirección de Carrera aplicó una reprimenda al piloto por una infracción de procedimiento ocurrida antes de la largada, cuando los equipos realizan pruebas de arranque en la grilla durante las vueltas de reconocimiento. Según la resolución publicada y con base en Motorsport, la sanción se relaciona con el artículo 12.2.1.i del Código Deportivo Internacional.

Tras la bandera a cuadros, el tono de Colapinto fue de emoción contenida. En rueda de prensa describió la carrera como exigente y frustrante, admitió haber tenido una gran oportunidad que no supo aprovechar y reconoció que cometió un error grave; afirmó que es momento de aprender de lo acontecido para futuras competencias.