En los años recientes, para conseguir un lugar en la construcción de un pesquero en varios astilleros del país bastaba con hacer cola: había proyectos, inversiones y barcos en distintas etapas. En un de los principales establecimientos, la lista de espera superaba los 30 encargos. Hoy la situación cambió radicalmente: las últimas embarcaciones están por salir y no asoman nuevos pedidos en el horizonte.

El giro fue vertiginoso y vino después de un ciclo de expansión sostenida. En los últimos siete años se botaron 37 pesqueros en astilleros argentinos, una actividad que incluso compitió con astilleros españoles. La pesca se convirtió en el motor principal de la construcción naval local, reactivó instalaciones y llevó a que varias firmas ampliaran su capacidad productiva. Ahora ese impulso se detiene y la proyección para 2027 se presenta sombría.

La transformaciòn alcanza una de las conmemoraciones anuales del sector: este sábado 12 de septiembre se celebra el Día de la Industria Naval Argentina, y tradicionalmente las empresas organizaban un festejo. Este año, en cambio, optaron por no hacerlo. “Es muy difícil cuando no hay construcciones”, expresó Sandra Cipolla, presidenta del Grupo SPI Astilleros y secretaria general de la ABIN (Asociación Bonaerense de la Industria Naval).

La fecha remite al Decreto 7.992 de 1961, cuando el entonces presidente Arturo Frondizi impulsó el Plan Esteverena para renovar unos 37 buques de ELMA y para avanzar en la Marina Mercante Nacional y la industria naval. Más de seis décadas después, la discusión vuelve a centrarse en cómo sostener la construcción local.

Una foto emblemática de uno de los astilleros que más creció durante el ciclo reciente ayuda a dimensionar el cambio. El año pasado, Astillero Naval Federico Contessi tenía cinco barcos en construcción; ahora quedan dos. Las últimas unidades se entregarían entre noviembre y enero, y si no llegan nuevos encargos, la empresa quedará sin embarcaciones nuevas en cartera por primera vez desde 2017.

“Estamos entregando los últimos barcos y nos quedamos sin cartera”, describió Domingo Vito Contessi, vocal titular de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) y presidente de Astillero Naval Federico Contessi y Cía. Contessi conoce la realidad desde ambos lados: el astillero es accionista del grupo pesquero Veraz, que en los últimos años se convirtió en el principal cliente de los constructores navales.

La caída de rentabilidad de varias pesqueras aparece entre las claves del frenazo. No se trata de menor pesca ni de menor demanda externa; al contrario, persisten altos volúmenes de capturas y exportaciones, pero la rentabilidad de ciertas firmas pesqueras se deteriora, complicando la continuidad de nuevos pedidos para los astilleros.