El Departamento de Estado de Estados Unidos dio visto bueno a una operación de venta militar destinada a fortalecer la cooperación en defensa con Argentina. Se trata, en lo esencial, de la posible adquisición de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk y un conjunto de equipos complementarios cuyo valor estimado ronda los 140 millones de dólares. La aprobación fue comunicada este jueves por las autoridades estadounidenses.

El paquete contempla, además de las aeronaves, dos motores T700-GE-701D, producidos por la división aeroespacial de General Electric y empleados también en helicópteros de ataque como el Apache. También se detallan una batería de sistemas considerados “no mayores” por Washington, entre los que figuran instrumentos de referencia de rumbo y actitud, transpondedores IFF (Identificación Amigo o Enemigo), receptores de radio y de aterrizaje, radios de alta y muy alta frecuencia, un sistema de posicionamiento Garmin GTN-750 y un transmisor de localización de emergencia, entre otros dispositivos.

Entre los elementos de utilidad para operaciones de rescate y emergencia se incluyen el sistema de extracción rápida por cuerda, equipos de polipasto y un Bambi Bucket, utilizado para operaciones de combate de incendios desde el aire. Además, el lote contempla cascos, repuestos, herramientas de prueba, documentación técnica y programas de capacitación para las tripulaciones, así como servicios de apoyo logístico y técnico a cargo de personal estadounidense y de la empresa contratista.

El contrato fue asignado a Sikorsky, subsidiaria de Lockheed Martin con sede en Stratford, Connecticut. Por el momento, el Departamento de Estado no registra un acuerdo de compensación asociado a la operación; ese tipo de convenios quedan sujetos a las negociaciones directas entre la Argentina y el contratista.

El comunicado oficial enmarca la operación dentro de la política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos. Se señala que la venta busca fortalecer la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN, clasificación que Argentina ostenta desde hace años y que Washington describe como una pieza clave para la estabilidad política y el progreso económico en la región sudamericana.

Entre los usos previstos para los nuevos helicópteros figurarían la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen transnacional y tareas de asistencia humanitaria o respuesta ante desastres. El propio Departamento de Estado sostuvo que Argentina no tendría dificultades para absorber estos artículos y servicios en sus fuerzas armadas y aclaró que la operación no requerirá el envío de representantes adicionales del gobierno estadounidense ni de contratistas al país.

La comunicación oficial subraya, además, que la venta no alterará el equilibrio militar básico en la región ni afectará de forma negativa la preparación de defensa de Estados Unidos como consecuencia de la transacción.