La primera criptomoneda nació en 2008, impulsada por el seudónimo Satoshi Nakamoto, tras la crisis financiera global, con la idea de un sistema monetario autónomo que no dependiera de bancos ni de regulaciones estatales. Su estructura se apoya en la criptografía y funciona de forma descentralizada, lo que explica su marcada volatilidad.
A pesar de su crecimiento y de la presencia de activos de gran tamaño como Ethereum, instituciones como el Banco Mundial, el FMI y el BID siguen evaluando los beneficios y riesgos de este tipo de activos y mantienen reservas sobre sus pros.
La llegada de la figura de Donald Trump a la escena política terminó generando un sesgo optimista para las criptomonedas. A fines de 2024, Bitcoin alcanzó un máximo histórico por encima de los 107.000 dólares por unidad, en medio de la propuesta del entonces presidente de crear una reserva de criptomonedas en Estados Unidos.
Este año, las divisas digitales continúan como tema central, y las señales de iniciativas norteamericanas junto con avances en inteligencia artificial pueden influir en su cotización. Tras el estreno del modelo chino de IA DeepSeek, BTC y otros activos digitales mostraron caídas en buena parte de los mercados.
A las 14:00 UTC, el precio de Bitcoin se sitúa en 81.373,88 dólares, con un alza del 4,48% en las últimas 24 horas y sin variación respecto a una hora atrás (0,0%). En términos de popularidad, se mantiene en la primera posición del ranking.
En marzo del año pasado, BTC alcanzó un nuevo máximo histórico cercano a los 73.000 dólares, en un contexto de flujo de inversiones sin precedentes que empujó al sector cripto a primeros planos.
El repunte actual se da en un contexto de entrada de capital significativo hacia las criptomonedas, lo que revela un creciente interés y confianza de los inversores. Según un análisis de Bloomberg, este movimiento también aporta mayor estabilidad y visibilidad al mercado de criptoactivos.
Los analistas señalan que el impulso responde a la adopción institucional, a la búsqueda de alternativas frente a la incertidumbre económica global y a la innovación continua en la tecnología blockchain que respalda a BTC.