Con la reelección de Javier Milei como prioridad, el Gobierno avanza en la construcción de alianzas para las elecciones de 2027, pero no prevé sumar formalmente a la Unión Cívica Radical (UCR) como partido a la mesa técnica que mantiene con referentes del PRO para analizar posibles acuerdos. Desde el oficialismo aseguran, eso sí, que continúa el diálogo “de manera individual” con dirigentes radicales, especialmente aquellos que integran el ala dialoguista del espacio.

Paralelamente a las reuniones que mantienen los primos Menem con Diego Santilli y con los diputados del PRO Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, La Libertad Avanza busca puentes con radicales que estén alineados con la Casa Rosada. El principal obstáculo para sumar la UCR como estructura partidaria es la corriente que encabeza el senador Martín Lousteau, uno de los dirigentes más críticos de la gestión actual.

“Con la UCR como partido es difícil porque abarca a los que responden a Lousteau”, señaló una fuente del armado. “No lo veo viable. Aunque haya conversaciones individuales, hay sectores dentro del propio partido que no quieren cerrar con nosotros”, señaló otra fuente con acceso al despacho presidencial.

En días recientes, el titular de la UCR, Leonel Chiarella, anunció la conformación de una alternativa nacional “a la grieta” durante una gira por la Patagonia. “Cuando no hay corrupción y el Estado funciona con honestidad, las cosas pueden mejorar; eso es lo que mostramos en cada una de nuestras gestiones”, afirmó, citando valores históricos como los de Arturo Illia y Raúl Alfonsín para sostener su propuesta.

“¿La grieta? Ya está todo dicho en esa discusión. Tienen derecho a plantear alternativas, y mantenemos diálogo con todos, pero tendremos en cuenta a quienes compartan criterios”, respondió un funcionario ante la consulta de este medio tras el anuncio de Chiarella.

A pesar de las diferencias con Lousteau, la administración libertaria mantiene un contacto directo con dirigentes como los exdiputados Rodrigo De Loredo y Martín Berhongaray, y con los senadores Daniel Kroneberger y Maximiliano Abad. También gobiernan en ese espacio Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco).

Si bien los libertarios evitan fijar plazos sobre posibles acuerdos, Zdero y Cornejo figuran entre los cinco gobernadores radicales con los que el oficialismo considera razonable avanzar en un entendimiento electoral. En contraste, Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Carlos Sadir (Jujuy) mantienen buena sintonía, pero no ven viable un acuerdo con el sello de Milei; podrían, eso sí, abrir conversaciones para delinear las condiciones de una eventual confrontación electoral.