El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en Dublín, tras reunirse con el primer ministro irlandés Micheál Martin, que podría intervenir como mediador en un eventual conflicto entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, siempre que ambas partes se lo soliciten. Además, afirmó que tendría la capacidad de aportar a una solución, y describió a Argentina y al Reino Unido como dos países que hoy están “enfadados” entre sí, señalando que la situación alrededor de las islas le resulta “muy interesante”.
Las declaraciones de Trump encontraron eco en la cobertura internacional, al sugerir dudas sobre la capacidad del Reino Unido para desplegar recursos en defensa de su posición sobre las islas, si bien recordó el episodio bélico de 1982. El exmandatario añadió que el Reino Unido atraviesa hoy una serie de problemas domésticos —entre otros, de inmigración y de energía— que podrían limitar su proyección militar, y sugirió que no sería sencillo un despliegue lejano.
En la Casa Rosada respondieron este martes que las palabras de Trump forman parte de las distintas vías que maneja el Gobierno para avanzar en un “diálogo sincero” con el Reino Unido, y remarcaron que “todo está en evaluación” para definir próximos pasos.
La noticia llega en un momento de reactivación de la política exterior argentina respecto de Malvinas. El 4 de septiembre, el presidente Javier Milei presentó un paquete de medidas orientado a endurecer la postura argentina: sanciones contra empresas que exploren hidrocarburos en la zona sin autorización, un refuerzo al presupuesto de Defensa y un proyecto de Base Naval Integrada en Ushuaia. Parte de esas decisiones se formalizaron mediante el DNU 867/2026 y el Decreto 868/2026, que designaron a la Cancillería como autoridad de aplicación de la Ley 26.659. Esa norma prevé penalidades para actividades de exploración o explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina realizadas sin la debida autorización.