En Roma, entre el 10 y el 12 de septiembre, se llevará a cabo el IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socio-ambiental Norte-Sur. El encuentro reunirá a representantes de sindicatos, empresas, estructuras eclesiales, comunidades y organismos internacionales en la Casa Generalizia de La Salle, ubicada en la Vía Aurelia 476. El Papa León XIV recibirá a los participantes en una audiencia privada que tendrá lugar el 12 de septiembre en el Palacio Apostólico.

La agenda propone fortalecer la cooperación entre actores del Norte y del Sur del continente americano y contempla debates sobre temas como inteligencia artificial, empleo, cuidados, adicciones, transición energética y la protección de los territorios.

La delegación argentina estará integrada por dirigentes de distintos sectores, entre ellos Alejandro “Peluca” Gramajo, secretario general de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). También formará parte Gerardo Martínez, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). Además, participará el secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación General del Trabajo (CGT) y titular ante el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), representando al grupo de los trabajadores.

Este nuevo encuentro se inscribe en una línea de diálogo que el Papa Francisco inició el 28 de octubre de 2014, cuando recibió en el Aula del Sínodo a referentes de movimientos populares de los cinco continentes. En esa ocasión, se convirtió en eje central la consigna de las tres T: tierra, techo y trabajo. Para Francisco, esa no era una consigna cualquiera.

En septiembre de 2024, con motivo del décimo aniversario de ese primer encuentro, el Papa definió esos principios como “derechos sagrados” y subrayó que los sectores populares ocupan un papel central en la construcción comunitaria y en la búsqueda de justicia social. Vinculó esa agenda a la desigualdad, la precarización laboral, el acceso a la vivienda, el endeudamiento, los efectos de la tecnología y la crisis ambiental, e hizo hincapié en que los movimientos deben actuar dentro de la no violencia y sostener formas de organización aptas para responder a las necesidades de sus comunidades.

La conmemoración de 2024 incluyó un simposio promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, con la participación de referentes sociales y eclesiales que repasaron el recorrido iniciado en ese primer encuentro.